Jueves 3 de Septiembre – Oportunidades – Devocional para Adultos

«En el día que temo, yo en ti confío»(Salmos 56:3).

Fue una gran tristeza para Juan perder en pocos meses a algunos de sus más queridos amigos.

-Están pasando cerca las balas —decía, dando a entender lo frágil e incierta que percibía su propia vida.

Para muchos, las tragedias que ocurren a su alrededor los llevan a pensar que, tarde o temprano, llegará el turno de su propia desgracia. Los desastres naturales, las guerras, el crimen y la violencia, el hambre, las enfermedades, la pérdida de los bienes, el engaño o la traición hacen que el ser humano se sienta vulnerable y lleno de temor. El miedo es una de las emociones más generalizadas de la sociedad moderna, señaló Joanna Bourke, profesora de historia en la Universidad de Londres y autora del libro Fear: A Cultural History [Miedo: una historia cultural].

Sin embargo, las mismas circunstancias que nos atemorizan proporcionan el contexto ideal para el desarrollo del carácter y la manifestación de la intervención divina. Fue en el horno de fuego donde Sadrac, Mesac y Abednego demostraron, al Imperio babilónico, el valor de la verdadera fe (Daniel 3). Fue en un foso, rodeado de leones, donde Daniel vio a su ángel protector (Daniel 6). Fue en medio de la escasez reinante en Sarepta de Sidón, donde una pobre viuda fue testigo del tierno cuidado de Dios (1 Reyes 17). Y un gran ejemplo dejó como legado el patriarca Job, cuando en medio de sus sufrimientos, siguió creyendo en su Redentor (Job 19:25-26).

Asimismo, el rey David debió enfrentar muchas dificultades como guerras, traición, amenazas de muerte, problemas familiares y hasta la pérdida de sus hijos. Sin embargo, aprendió que cada una de esas circunstancias representaba una oportunidad. «En el día que temo –dijo-, yo en ti confío». En otras palabras, en el día que tengo miedo, también tengo la oportunidad de confiar en Dios, la oportunidad de fortalecer el carácter ejercitando la fe y la oportunidad de ver cómo Dios va a actuar en mi favor.

¿Has pensado alguna vez en tu problema de esa manera? Piensa que las tribulaciones producen la paciencia necesaria para la edificación del carácter (Romanos 5:3). Recuerda que Dios es capaz de hacer grandes cosas en favor de los que en él esperan (Isaías 64: 4); y que «Jehová […] conoce a los que en él confían» (Nahúm 1:7). Porque el miedo puede ser visto como una oportunidad, podemos decir que el mundo está lleno de oportunidades. Trata en este día de aprovecharlas. Repite desde lo profundo de tu corazón, con convicción, «en el día que temo, yo en ti confío».

Radio Adventista

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