Jueves 22 de Diciembre – Escuchas el llamado? – Devocional para Jóvenes

Entonces dijo a sus discípulos: «Ciertamente, es mucha la mies, pero son pocos los segadores. Por tanto, pidan al Señor de la mies que envíen segadores a cosechar la mies» (Mateo 9:37-38).

AL MIRAR LAS GRANDES CIUDADES y ver a cientos de personas que a diario se entregan al pecado y al vicio, las palabras de Jesús sobresalen por la tremenda verdad que transmiten: los obreros son pocos. Los grandes centros comerciales, los parques de recreación, las playas de verano y otros innumerables lugares, muestran una multitud que pasan por la vida ignorando lo que Cristo hizo por la raza humana. Faltan obreros en los tiempos bíblicos y faltan obreros hoy.

La iglesia, ese cuerpo de creyentes que debieron a Cristo como Salvador, proveen obreros que amonesten al mundo sobre la inminencia del retorno de Jesús. Este mundo, así como lo conocemos está por terminar, y los obreros tenemos el sagrado deber de anunciar lo que Cristo profetizó en su Palabra.

Pero no todos en la iglesia están dispuestos a trabajar como obreros del Señor. Muchos han adoptado actualmente un cristianismo cómodo, asistiendo con regularidad al culto sabático, estudiando la Biblia a modo de calma-conciencia y manteniendo un estilo de vida prolijo. Parecen seguidores genuinos, pero no están dispuestos a tomar una postura misionera agresión. Saben que deberían alistarse para proclamar el evangelio de casa en casa y públicamente, pero prefieren mantener un perfil relajado, sin un compromiso serio con el Dios de la mies.

Los libros que trasmiten alguna doctrina espuria, muchas veces tienen párrafos o grandes porciones que contienen la verdad como la Biblia lo enseña. No es nada nuevo que el error esté mezclado con la verdad. Este es el caso de un libro novelesco que propaga el error del rapto secreto, pero que contiene en una de sus páginas un ferviente llamado al trabajo misionero (hecho por el protagonista) y que bien podría formar parte de una lección de Escuela Sabática: «Tengo algo importante que decirles. Escuchen hermanos. El tiempo es corto y Dios regresará pronto para llevar a su iglesia. Les suplico: ¡No duerman, por favor! ¡levantémonos, hay muchos que perecerán porque no conocen a Dios! La iglesia ha dormido estos años, no sigamos así porque no hay tiempo ya. Tenemos mucho que hacer. Hay millones de vidas que salvar. ¿Me oyen? ¿Me escuchas iglesia?» (Rubén Bayona, Después del rapto , pág. 152).

¿Escuchas el llamado para trabajar en la mies del Señor? Jesús te necesita, la iglesia te necesita, el mundo te necesita. Trabaja por Cristo compartiendo el mensaje de salvación.

Radio Adventista

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