Jueves 18 de Junio – OFRENDAS VIVAS – Devocion Matutina Damas

OFRENDAS VIVAS

«Les ruego por la misericordia de Dios que se presenten ustedes mismos como ofrenda viva, santa y agradable a Dios. Este es el verdadero culto que deben ofrecer» (Rom. 12:1).

Aquella familia estaba siendo terriblemente azotada. Primero, el abuelo materno, que había prometido a sus dos nietos dejarles su casa como herencia, repentinamente, después de haber vivido muchos años juntos, los echó a la calle con todas sus pertenencias. Sencillamente, así lo decidió; no había nada que hacer más que aceptar la realidad. Al anochecer, cabizbajos y abatidos, los dos jóvenes fueron a buscar refugio a un centro policial. Y ese fue solo el comienzo de la prueba.

Poco tiempo después, a su madre le diagnosticaron cáncer. La quimioterapia hizo estragos en su cuerpo, pero no en su personalidad: el amor a Dios seguía siendo para ella tan real como siempre, y eso le daba fuerzas para seguir adelante. Simplemente se ponía un pañuelo en la cabeza y partía con su familia, caminando varios kilómetros cada noche, para llegar a los cultos de la iglesia. Nunca dejó de alabar a Dios.

Allí se la podía ver, sentada en su lugar, con el oxígeno al lado. Hasta en sus días más cercanos a la muerte, alzaba la voz junto a la de su familia en una alabanza que resonaba en aquella gran congregación. Cuando ya no pudo con aquellas largas caminatas hacia el templo, sus hijos y su esposo se turnaban: mientras unos la cuidaban, los demás iban caminando a adorar a Dios. Sus vidas eran auténticas ofrendas al Señor; vivían para él, con un incansable espíritu de gratitud. Le ofrecían ese tipo de ofrenda que es tan agradable para él.

¿Es tu vida una ofrenda al Señor? Ofrendar a Dios es nuestro modo de mostrarle nuestra gratitud y dedicación a él. No logramos el perdón de los pecados por medio de nuestras ofrendas, esto solo se logra por medio de Cristo; ofrendar tampoco nos hace perfectas en ningún sentido, solo Cristo nos podrá hacer perfectas cuando venga a buscarnos y nos transforme radicalmente. Entonces, te preguntarás, ¿qué es exactamente ofrendar al Señor: Es mostrarle nuestro agradecimiento por todo lo que hace en nuestras vidas, sean cuales sean las circunstancias que nos acompañen. Y esto se logra dedicándole todo lo que somos.

«Habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios» (1 Cor. 6:20, RV95).

Radio Adventista

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