Jueves 13 de Agosto – SAM HOUSTON – Devocional para Jovenes

Pues, cada vez que coman este pan y beban de esta copa, anuncian la muerte del Señor hasta que él vuelva. 1 Corintios 11:26.

Sam Houston dio órdenes a sus novecientos hombres del ejército tejano a las 15:30, el 21 de abril de 1836.

-¡Formen filas! ¡Formación de batalla! ¡Ha llegado el momento de darle una lección a Santa Anna!

-¡Recuerden El Álamo! -gritó uno de los hombres.

-¡Recuerden El Álamo! -empezaron a gritar los hombres alborozadamente.

Algunos ya cargaban sus fusiles, ansiosos de vengarse del general mexicano por la masacre infligida a sus compatriotas téjanos en el fuerte de El Álamo.

-¡No disparen, señores! -gritó Houston-, ¡ No disparen hasta que les dé la orden! Será inútil disparar antes del momento adecuado.

A veinte metros de la barricada mexicana, Houston detuvo su caballo blanco, tomó su gorra de piel de castor, la aventó al aire y gritó:

-¡Ahora!

Los soldados corrieron hada la barricada, gritando:

-¡Que muera Santa Anna! ¡Recuerden El Álamo!

Cerca de Houston, Texas, hay un monumento histórico levantado en memoria de la Batalla de San Jacinto. A cada visitante que llega a ese lugar se le menciona el grito de batalla de los hombres de Houston: “¡Recuerden El Álamo!”

Hace dos mil años se celebró la batalla más decisiva de la historia en el Monte Calvario. Allí, Cristo venció a Lucifer y a los poderes del mal, a solas. Como feliz resultado, todo el que acepte su victoria será salvo. Siendo que Jesús vendó, todos podemos afrontar con éxito nuestras propias luchas, diciendo: “¡Recuerden el Monte Calvario!”

En cada iglesia se yergue un monumento en memoria de la Batalla del Monte Calvario. Se llama la Santa Cena. Cada vez que bebemos el vino y comemos el pan, gritamos al mundo: ¡Recuerden cómo murió Jesús por cada uno de nosotros! ¡Recuerden el Monte Calvarlo!”

Radio Adventista

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