Viernes 2 de Julio – Un publicano decidido – Devocional para Jóvenes 2021

“Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió” (Mateo 9:9).

Mateo era odiado, despreciado, y considerado un traidor. Pero había escuchado a Jesús y algo se había despertado en él. “Los fariseos habían juzgado a Mateo de acuerdo con su empleo, pero Jesús vio en ese hombre un corazón dispuesto para recibir la verdad” (El Deseado de todas las gentes, p. 238).

Si bien es común asociar a las mujeres con una mayor tendencia al interés espiritual que los hombres, hay muchísimos hombres poderosos que se conmueven y están dispuestos a dejar todo por Dios. De alguna forma, por su naturaleza de líderes, proveedores y protectores, se podría creer que los hombres son un poco más propensos a ser autosuficientes. Pero Dios no tiene barreras para tocar los corazones, y el de Mateo estaba necesitado de un Salvador y abierto a la influencia del Espíritu Santo. Además, dedicó todos sus talentos a servir a Dios; se convirtió en el quinto discípulo y en un gran evangelista.

Cuando colportaba en una ciudad petrolera, me entrevisté con un acaudalado encargado de una de las plantas más productivas. Este hombre, con su agenda ocupada y su cargo prominente, podría simplemente haberme echado de su oficina. Pero tenía interés por las cosas espirituales, escuchó atentamente lo que tenía para ofrecer, adquirió los materiales y me pidió que fuera a hablar con todos sus empleados para compartirles esas noticias de salud y esperanza a ellos también. Su porte serio quizá no hubiera demostrado el corazón sensible que se escondía detrás, pero Dios lo usó para llegar a muchos corazones más.

Gracias a Mateo, muchos publicanos y personas poco queridas en la sociedad tuvieron la oportunidad de escuchar a Jesús, conocerlo y más tarde convertirse, en Pentecostés.

“Jesús se sentó como huésped honrado a la mesa de los publicanos, y por medio de su simpatía y amabilidad social demostró que reconocía la dignidad de la humanidad; y los hombres anhelaban hacerse dignos de su confianza. Sobre sus corazones sedientos cayeron sus palabras con poder bendecido y vivificador” (ibíd, p. 240).

¿Conoces a algún hombre que ocupa algún cargo importante, quizá no muy bien visto? La vida de estas personas suele ser muy solitaria. Te propongo que busques alguna forma de contactarlo hoy, de demostrarle que Jesús está interesado en él, más allá de cualquier barrera exterior. Quizás sea otro “publicano” decidido…

Radio Adventista

View all contributions by