Jueves 1 de Diciembre – Generosidad y humildad – Matinal Jóvenes

Cuando tú des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para que la gente los alabe. De cierto les digo que con eso ya se han ganado su recompensa (Mateo 6:2).

DESDE LA ENTRADA DEL PECADO EN EL MUNDO, todo fue manchado y despojado de santidad. Hasta los mayores actos de generosidad y desprendimientos pueden estar impregnados de egoísmo y orgullo si el propósito para realizarlos no es correcto. Pablo llegó a decir que, si repartiera todos sus bienes para dar de comer a los pobres, sin amor, de nada le serviría (1 Cor. 13:3); mostrando así que, sin la motivación correcta, cualquier acto por grandioso que sea, carece de valor.

Durante treinta años y en casi cinco mil programas, Johnny Carson animo el programa televisivo El show de esta noche. La calidad de sus presentaciones y la búsqueda constante de la excelencia mantuvieron a este cómico como una estrella a lo largo de tres décadas. «En 1991 tanta gente veía la función El show de esta noche que Johnny estaba generando sesenta millones de dólares para la NBC, el 30 por ciento de las ganancias operativas. Ese año ganó veinte millones de dólares. Pero no los gastó en […] ocho casas u ochenta y ocho automóviles o trescientos trajes […] Johnny donó millones a la Universidad de Nebraska y a las escuelas públicas de su pueblo natal. Entregó grandes donaciones a organizaciones de las que la mayoría de las personas nunca habían oído hablar, e hizo todas sus contribuciones en secreto porque no quería ningún alboroto» (Ed McMahon, Grandeza para cada día, p. 254).

Cada una de las enseñanzas de Jesús fue dada para que el hombre recuperara la santidad que el pecado había eliminado. Los actos de abnegación y filantropía podrían haber dado una apariencia de superación espiritual, pero aquel que lee los corazones y que ve a las personas como cartas abiertas, enseñó que incluso esos actos pueden estar contaminados de egoísmo. Mostrar generosidad haciendo tocar trompeta delante de ti, buscando la alabanza humana, no es lo que Dios aprueba, Johnny Carson tuvo muy claro este concepto.

Por esta razón es importante orar cada día para que nuestra generosidad vaya acompañada también de humildad, a fin de que todo lo que hagamos, no sea para gloria personal, sino para la gloria de Dios. Este día puede ser diferente si lo vivimos para la gloria de Dios.

Radio Adventista

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