Domingo 4 de Octubre – ¿QUÉ DICE LA ESCRITURA? – Devocional para Damas

Bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan» (Luc. 11:28, RV60).

Cuando «el diablo se acercó a Jesús para ponerlo a prueba» (Mat. 4:3), el Maestro se defendió de sus tentaciones mediante el argumento: «La Escritura dice», o como traducen otras versiones, «Escrito está» (Mat. 4:4, RV60). Con esto nos dejó un mensaje muy claro: su fe, su fuerza y su poder venían del conocimiento de la voluntad del Padre aprendido a través de la lectura de las Escrituras. En su caso, del Antiguo Testamento; en el nuestro, tenemos la bendición de contar también con el Nuevo. Tal vez nuestra falta de dedicación a la lectura de la Biblia explique por qué tantas veces no logramos vencer algunas tentaciones.

Dice 1 Juan 5:4 (RV60): «Todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe»; una fe que se fundamenta y se desarrolla con la lectura de las Sagradas Escrituras, pues «la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (Rom. 10:17, RV60). Esto, también, tal vez explique bastante por qué a veces, ante ciertas dificultades de la vida, nos falta fe y perdemos la esperanza.

Creo que es bueno analizar a qué dedicamos las horas en las que no estamos ocupadas atendiendo la familia, la casa, el trabajo y la iglesia. Es más, creo que es bueno analizar si tal vez las horas que dedicamos a atender estas cosas están bien distribuidas desde el punto de vista de nuestros intereses eternos. La decisión no se puede postergar: hemos de dedicar tiempo a la lectura y el estudio de la Palabra de Dios. No hay otro camino para llegar a ser mujeres cristianas de éxito.

Cuando afrontó la primera tentación, Jesús respondió: «La Escritura dice: “No solo de pan vivirá el hombre, sino también de toda palabra que salga de los labios de Dios”» (Mat. 4:4), dando a entender con ello que la muerte física es preferible a apartarse de la voluntad de Dios expresada en su Palabra. El pan físico, sin el conocimiento de Dios, lleva a una muerte eterna; conocer y poner en práctica la voluntad de Dios, aun cuando nos falte el pan físico, conduce a la vida eterna. ¿Y de dónde viene ese conocimiento? De la lectura diaria, consistente y atenta de la Biblia. No la descuides.

«Bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan» (Luc. 11:28, RV60).

Radio Adventista

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