Domingo 2 de Agosto – Permanencia en Jesús – Devocional para Adultos

«Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separados de mi nada podéis hacer»(Juan 15:5).

Un problema que a veces se halla asociado a las adicciones es la codependencia. Con cierta frecuencia un familiar cercano, bien madre, padre, cónyuge, hermano o amigo acaba sufriendo codependencia en su intento de ayudar al ser querido atrapado por las drogas, el alcohol u otro tipo de adicción. Este vínculo no es saludable para la relación pues el codependiente no solo invierte mucho tiempo y esfuerzo, negándose a sí mismo, sino que además obstaculiza la recuperación por estar convencido de que su modo de ayudar es el mejor posible. Y así rechaza cualquier sugerencia de cambio.

En la práctica, el codependiente se centra de tal manera en el adicto que acaba controlándolo y manipulándolo. Esto impide que el adicto desarrolle recursos propios para enfrentar su situación. Se trata de un claro ejemplo de relación dañina que obstaculiza la resolución de los problemas de adicción.

El texto de hoy sugiere el polo opuesto a la codependencia. Presenta una asociación segura y fiable y nos recuerda que solo con Jesús podemos obtener resultados certeros hacia la liberación. Además, cualquier solución que tenga su origen en Jesús será eficaz y llena de amor, pues esa es su naturaleza (1 Juan 4:8). La imagen de la vid y los pámpanos (brotes tiernos de la vid) es muy útil para comprender la poderosísima energía que viene del tronco (Jesús, la Vid verdadera) y a la vez la débil naturaleza de los brotes tiernos o pámpanos (el discípulo de Jesús).

El palacio de Hampton Court, en las cercanías de Londres, ha sobrevivido a muy diversas dinastías reales y su origen data del siglo XIII. En 1769, Lancelot Brown plantó una vid en los jardines del palacio. Esa planta permanece hasta el día de hoy y da una modalidad exquisita de uva negra dulce denominada «de postre». El perímetro del tronco principal es de 4 metros y la rama más larga (que antaño fuera pámpano) alcanza los 36 metros de longitud. Según la página web de los palacios reales británicos Historic Royal Palaces, la recolección anual promedio de esta vid es de 272 kg, habiendo alcanzado en 2001 la cosecha más abundante de su historia: 383 kg de uvas.

Aunque te sientas débil como el tierno pámpano puedes, por medio del poder de Jesús, librarte de cualquier dependencia y llegar a ser fuerte y grande como la rama de esa vid. Siguiendo la promesa de Jesús podrás llevar «mucho fruto» para que otros se beneficien de tu influencia.

Radio Adventista

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